Cuando una marca presenta un nuevo dispositivo móvil, suele recurrir mucho a la velocidad de su sistema de carga para atraer clientes. Y no es para menos, porque de poco sirve en pleno 2026 tener un terminal capaz de todo si para cargarlo necesitamos 3 o 4 horas, como sucedía hace años.
Ahí entra en juego la carga rápida, que será la protagonista de este artículo. Esta capacidad ya se ha convertido en un estándar, y cada vez más móviles incluso cuentan con carga ultrarrápida. El problema es que, con el paso del tiempo, el dispositivo parece cargar más lento que cuando lo compraste, y su causa no tiene nada que ver con la batería.
La carga rápida es una maravilla de la ingeniería, pero también es un sistema extremadamente delicado que depende de una comunicación perfecta. A diferencia de los antiguos cargadores que simplemente enviaban electricidad bruta, los sistemas actuales (como Power Delivery, SuperVOOC o HyperCharge) requieren un envío de datos constante. Y es aquí donde la suciedad microscópica juega un importante papel.
Hablamos de la acumulación de pelusa, polvo y residuos en el puerto USB-C. Es la causa principal de que los teléfonos dejen de cargar a máxima velocidad, forzando al dispositivo a entrar en un modo seguro de carga mucho más lento.
Carga a través del USB-C
Para entender por qué una mota de polvo puede hacer que tu móvil cargue más lento, es importante explicar cómo funciona el puerto USB-C. Este conector cuenta con muchos y muy pequeños pines en su interior. Entre estos, algunos transmiten electricidad y otros son los pines de configuración del canal, es decir, los que se encargan de establecer la conexión con el cargador.
Y seguro que ya lo estarás intuyendo. Si el polvo o la pelusa que está compacta en el fondo del puerto cubre estos últimos pines de configuración, la comunicación entre móvil y cargador se pierde o no se produce como debería.
Ante este fallo en la comunicación, los protocolos de seguridad del teléfono, dado que no son capaces de leer la intensidad de carga que les puede suministrar el cargador, bloquean la entrada de alta potencia para evitar sobrecalentamientos. De esta manera, el móvil carga a 5 V de potencia, para ganar en seguridad, pero a consecuencia de alargar los tiempos de carga una eternidad. Tanto es así que parecerá que estás cargando un móvil de hace 12 años.

Cómo saber si el puerto tiene polvo
Esto ocurre porque llevamos el móvil en el bolsillo del pantalón, a menudo con el puerto hacia abajo. Día tras día, la fricción introduce fibras textiles en el hueco, y cada vez que metemos el cable, compactamos esa basura contra el fondo, creando una pared sólida que impide que el conector llegue hasta el final. Más allá de que cargue muy lento, debes fijarte en varias cosas para saber si la entrada USB está sucia o no.
- Si al introducir el cable, no sientes el clic satisfactorio de encaje.
- Si el cable parece tener holgura dentro del puerto o se desconecta con el más mínimo movimiento.
- Si tienes que apretar fuerte o buscar un ángulo específico para que empiece a cargar.
Cómo limpiar el puerto USB del móvil
El protocolo de limpieza debe seguir estos pasos:
- Utiliza un bote de aire comprimido y aplica ráfagas cortas en el puerto desde diferentes ángulos para desalojar el polvo suelto. Soplar con la boca suele ser ineficaz y le introduce la humedad de la saliva, que puede oxidar los componentes.
- Utiliza un cepillo de dientes de cerdas suaves, un pincel antiestático o un cepillo interdental muy fino (de los usados para ortodoncia). Introduce las cerdas con delicadeza y realiza movimientos de barrido hacia fuera.
- Si el problema persiste, es posible que haya grasa o suciedad adherida a los propios pines. En este caso, puedes usar un poco de alcohol isopropílico (que se evapora rápido y no conduce electricidad) aplicado en el cepillo o en un palillo de plástico o madera muy fino.




